miércoles, 18 de junio de 2008

ANTIGUAYAQUILEÑISMO DESCEREBRADO.

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Lo reconozco: cada día visito la web de El Telégrafo con el afán de descubrir por qué nuestros impuestos, en lugar de servir para hacer escuelas, carreteras u hospitales, se dedican a la exhibición pornográfica, por lo impúdica, de la mediocridad intelectual. Con el propósito de verificar cómo este proyecto de “Granma” cubano en el que han convertido al que otrora fuera el Decano de La Prensa nacional y orgulloso estandarte del Guayaquileñismo, utiliza el dinero de todos para esparcir la doctrina, probablemente auspiciada desde Carondelet, del odio y el descrédito a nuestra ciudad.

El servilismo ruin y pertinaz del tinterillo Héctor Chiriboga Albán, convertido en vocero del oficialismo en su batalla por derrumbar todo aquello que, por exitoso, pudiera demostrar que el modelo neochavista de Alianza País está podrido desde su origen, lanza sus ponzoñosos dardos contra la Perla del Pacífico.
En esta ocasión, su insidia ha alcanzado cotas de mezquindad nunca antes visitadas. Parece ser que este espécimen de ácaro estatal, ayuno de material con que cebar su difamante juicio al cabildo porteño, decide criticar el hecho de que nuestra ciudad haya sido premiada internacionalmente. En un derroche de miseria humana, encanallando la prosa de Shakespeare, tiene la desfachatez escribir lo que a continuación, no sin asco, reproduzco:

…si ciertos organismos internacionales han reconocido en esta ciudad un modelo de gestión digno de ser imitado, entonces …”algo debe estar podrido en el reino de Dinamarca”. (¿?)

No sabría determinar si me produce mayor repulsión el odio que este indigno juntaletras le tiene a Guayaquil; el vano y petulante propósito de, usando una cita de Hamlet, aparentar un nivel cultural del que carece; el saber que este quiste infeccioso vive adoctrinando a nuestra juventud en una Universidad porteña; o que todo este culto a la insensatez se publique en un medio financiado con dinero de nuestros impuestos.
Prosigue el Licenciado en Sociología, describiendo su idea de “espacio público”, usando, y ya es cansino por lo repetitivo, el recurso de la pregunta retórica para no tener que demostrar con hechos la sarta de idioteces edulcoradas de rancio costumbrismo con que nos atiza, y escribe:

Se premió una gestión municipal cuya idea del espacio público, es algo así como una superficie extensa, con mobiliario urbano de diseño, que está para ser mirada y admirada, transitada, pero no habitada, no apropiada, es decir no vivida. Si la interacción cotidiana en el espacio público es despojada de su carga imprevisible de besos, abrazos y caricias, teatreros obscenos, pasada de sombrero y sentadas en las escalinatas; si lo que sucede a diario, es que un hombre o una mujer son observados por un guardia, porque su hijo pisa el mármol de la pileta, entonces ¿cómo pretender que la gente sienta la ciudad como suya?

Aparentemente, en el mundo paranoico del docente Chiriboga, el espacio público debe ser una especie de circo ambulante y lascivo para poder ser considerado parte intrínseca de la ciudad. En su fértil imaginario municipal, no caben el respeto y cuidado del mobiliario urbano. Visualizar su fotografía social del entorno metropolitano, salpimentada de alegres saltimbanquis, arlequines, meretrices y parejas dándose el lote (expresión española cuyo significado se intuye), aparte de evidenciar taras freudianas preocupantes, nos permite agradecer al altísimo por librarnos del infortunio que hubiera supuesto el paso de un personaje de tan desquiciada catadura administrativa como el Licenciado Chiriboga, por el gobierno de la ciudad.

Guayaquil es, hoy, por mucho que le pese al meritorio Chiriboga, una ciudad vibrante, emprendedora, ordenada y admirada. Los merecidísimos reconocimientos internacionales no hacen sino confirmar el orgullo que los que tuvieron la suerte de nacer aquí sienten por su patria chica. Los que aspiramos a ser dignos hijos adoptivos de este hermosísimo enclave ecuatoriano no podemos quedarnos callados, impávidos ante la ignominia furiosa, malintencionada y rastrera de este envidioso inadaptado. Para suerte de todos, su condena es el desprecio de los pocos que hemos tenido el disgusto de leer su emético artículo. Lastimosamente, debo recordar que la difusión de los mastuerzos pensamientos del Sociólogo Chiriboga Albán (como mínimo; aunque mucho me temo que, además, cobra pingües emolumentos por atentar contra la inteligencia de los guayaquileños), la pagamos entre todos.

Si no me creen, visiten : http://www.eltelegrafo.com.ec/guayaquilmetropolitano/firmaancla/archive/guayaquilmetropoli/firmaancla/2008/06/18/La-ciudad-premiada.aspx para leer completo el manifiesto del Sr. Chiriboga

19 comentarios:

Melquisidec dijo...

Suena sorprendente que idiotas como estos van al extranjero y alli si obedecen y acatan todas las reglas del orden urbano...pero cuando regresan a la ciudad recuerdan con nostalgia como era Guayaquil en los tiempos del caos con la familia Bucaram, misma que nunca ha criticado el presidente Correa. Por eso no debe sorprender que se quiera volver a esos tiempos de porqueria. Es una pena que semejante pelmazo de catedra en la Universidad.
Excelente blog, ya te enlace en el mio!

Juan Montalvo dijo...

Agradezco tu comentario. Creo que es nuestro deber de ciudadanos desenmascarar a estos personajes que, chupando de la teta del Estado, tienen el descaro servil de esparcir sus odios revanchistas mas acerrimos.

Kozic dijo...

No tienen ni la menor idea de lo que están diciendo. Es sencillo hablar desde el anonimato, ¿verdad?... Hay tantas cosas de la gestión municipal que nos fastidian a los que vivimos aquí. Asumo que ustedes no se dan cuenta de nada, porque pertenecen a las minorías, y la gestión no los afecta. Nadie quiere que las cosas vuelvan a ser como cuando estaba Bucaram, pero cosas como el derecho de admisión en Malecón 2000 es una vergüenza. ¿Por qué los guayaquileños que andan con yines rotos y camisetas viejas no pueden entrar? ¿Porque afea la imagen? ¿Es una vergüenza que los vean los turistas? ¿Hay que esconderlos? Lo mismo hizo Pinochet cuando Juan Pablo II fue a visitar Chile: Tapaba los barrios pobres para que el Sumo Pontífice no viera lo terrible que era su gobierno. Seguro ustedes asumen que Pinochet era mejor que Allende porque la situación económica en Chile AHORA es mejor.
He recibido clases con Chiriboga y es el mejor profesor de la Carrera de Comunicación en la Universidad Católica... y tiene conciencia social, no como otros, que se contentan con que la ciudad se vea bonita. Hay asuntos de fondo aquí ¿Se enteran o qué?
No sé si esta entrada será publicada. Si no la publican, estarían cayendo en lo mismo en que caen los periódicos como El Universo, que esconden/ignoran/soslayan ciertas noticias.
Y sobre el modo de escribir, amigo, el uso de palabras difíciles y/o rebuscadas no asegura nada en cuanto a calidad. Tuvo usted algunos errores de sintaxis, caballero.

Juan Montalvo dijo...

Estimado Kozik,
Como puede apreciar, su comentario ha sido publicado en mi blog, íntegro y sin censura. Aprecio su aporte pues, no me siento poseedor de una verdad absoluta y valoro el debate por encima del pensamiento único. Ud. tiene su opinión, que fundamenta a su manera, y yo la mía. Se percibe en su prosa, el estilo del "socialmente consciente" profesor Chiriboga, al que tanta admiración profesa, y veo que recurre, como corresponde a un buen discípulo, los mismos recursos dialécticos, vacíos de contenido. Sin duda, el docto Chiriboga, es un profesor popular en la facultad, de trato fácil y personalidad solidaria. Es una lástima, sin embargo, que el rigor investigativo y el uso de pruebas concretas no formen parte de su arsenal periodístico. No he tenido el gusto, Sr. Kozik, de conocerle, y sin embargo Ud. afirma que pertenezco a no se cuales minorías y la gestión municipal no me afecta. Si tener inquietudes intelectuales y expresar mi desacuerdo con aquellos que, desde tribunas pagadas con mis impuestos, utilizan argumentos vacíos de toda prueba, para criticar, no sé con que clase de intenciones, de forma injusta la labor de cualquiera, significa pertenecer a la minoría que Ud. menciona, entonces le doy la razón. Por otra parte, afirmar que no me afecta la gestión Municipal es, entre otras cosas, un argumento ridículo e indefendible pues es obvio que, a cualquiera que viva en una ciudad, le afecta la gestión que hagan las autoridades municipales de la misma.

Le sugeriría que no caiga en el facilismo del uso de la pregunta retórica, y use pruebas para responderlas con casos concretos.

No voy a pasar por alto, tampoco, que Ud. asegure que "nosotros" (no se a quienes se refiere con el uso del plural) asumimos que Pinochet era mejor que Allende. Primero, porque el comparativo “mejor” es demasiado extenso y sería más adecuado concretar temas (economía, derechos humanos…) si quisiéramos evaluar rigurosamente, ambas administraciones. Si le interesa mi criterio, le puedo decir que estoy en contra de cualquier recorte de la libertad del individuo y por ello, mi opinión sobre el Sr. Pinochet es, como la que tengo por Fidel Castro, muy negativa.

Sobre su crítica a mi estilo de escritura, se la agradezco. Soy un ser humano que intenta mejorar todos los días, y cualquier puntualización que resalte mis errores será bienvenida. Sin embargo, quiero dejar constancia que, en mi opinión, argumentar que el aprovechamiento de la riqueza del vocabulario del idioma castellano usando palabras que, a su criterio, son “difíciles y/o rebuscadas” no “asegura nada en cuanto a calidad”, es muy complicado de defender. Ignoro cuantas personas serían capaces de afirmar que ampliar el vocabulario implique descenso en la calidad de cualquier texto. Creo que cualquier lingüista profesional, por mediocre que fuera, defendería exactamente lo contrario. Sobre la sintaxis, le pido sea más específico y me indique las frases que, según Ud., contienen errores, para poder corregirlos.

Le reitero mi profundo y, lo crea o no, sincero agradecimiento por su comentario. Quiero invitarle a seguir participando de esta tribuna libre que mantengo abierta sin que le cueste un centavo al Estado Ecuatoriano.

e dijo...

El autor de este post parece ser de la misma linea del Alcalde Nebot, para quien el que se atreva a criticar su gestion simplemente ODIA A GUAYAQUIL, ya que pobre del que ose insinuar imperfecciones en el. Pues todo sí esta muy lindo en la ciudad, pero es simplemente un MAQUILLAJE, porque hagan lo que hagan, contratando paisajistas, poniendo adoquines en urdesa (los cambian cada cierto tiempo, aunque no amerite hacerlo... de quien sera la fabrica de adoquines??), detras del maquillaje sigue la miseria. No critico la gestion del municipio de embellecer la ciudad, pero si critico cierto esnobismo, la terquedad de excluir al pobre, al cholo de sus zonas regeneradas... porque "afean", y no explotar la misma cultura urbana del verdadero Guayaquil. A la entrada del malecon 2000 hay un letrero que dice "se reserva el derecho de admisión" por favor que significa eso!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Te recomiendo extiendas tu invitacion a Xavier Flores Aguirre (xaflag@yahoo.com), o tambien http://cabina14.blogspot.com/... seguro encontraras muchos detractores.

Por otro lado... respecto a tu critica del Diario El Telegrafo. Es un medio del Estado y su tendencia obviamente es gobiernista. Pero tiene buenos articulistas nacionales e internacionales.. y buenos reportajes tambien. Salió la historia de la sudafricana presa mas de 8 meses por indocumentada! conmivio a todo el pais, y ningun otro periodico lo habia notado... Claro... no se puede comparer con el "Decano de La Prensa nacional y orgulloso estandarte del Guayaquileñismo"... pasquin ultraderecha dirigido por Carlos Navarrete (+), subdito y perro de Leon Febres Cordero. Al final su periodico solo servia para publicar avisos judiciales .. que porque nadie los leia precisamente se vendian (asi seguro ganabas el juicio).

Juan Montalvo dijo...

Bienvenida "e". Agradezco tu comentario, pero permíteme puntualizar algunas cosas:
Me incluyes en "la misma línea del Alcalde Nebot, para quien el que se atreva a criticar su gestión simplemente ODIA A GUAYAQUIL", primero, no sé si es justo decir que el alcalde sea tan maniqueo como para meter a todos sus críticos en el saco de los que Odian a Guayaquil, pero incluso aceptando eso, esa no es mi línea. Amo a esta ciudad y, sin embargo, he criticado muchas veces, y lo seguiré haciendo, la gestión del alcalde, cuando ésta no ha alcanzado el nivel que merecemos los porteños.

La operación que tu calificas de maquillaje y que, según dejas intuir con tu pregunta retórica, pudiera tener relación más con intereses de fabricantes de adoquines que con la mejora de la ciudad, es un paso imprescindible para tener un marco de convivencia digno para todos. Las obras públicas benefician a todos los ciudadanos y visitantes de la ciudad, sin importar su raza, posición social o preferencia de género. Me resulta difícil defender que obras como el boulevard de la Portete, que rara vez son visitadas por "pelucones", sean operaciones racistas de maquillaje. Te recomiendo que visites la zona sur de la ciudad.

Sobre la, tan injustamente criticada, normativa acerca de la reserva de derecho de admisión del Malecón Simón Bolívar, a lo único que se refiere es a mantener un clima de respeto hacia todos los ciudadanos que lo visitan. No sé si a ti te parecería bien que las personas, amparadas en su libre admisión, entrasen desnudas, o con armas de fuego, o en condiciones de higiene que atentasen contra el sentido del olfato de el resto de los transeúntes, o incluso que un nutrido grupo de enternados ejecutivos decidieran entrar a empapelar verjas, monumentos y muros del recinto con carteles alusivos a favorecer el neoliberalismo. A mí, no me gustaría. La base de la reserva del derecho de admisión no es ocultar lo feo, sino el respeto por todos y cada uno de los que disfrutan del Malecón. Recuerdo cuando hace 15 años, antes de la regeneración, un extranjero tuvo la audacia (porque se trataba de un feudo de la delincuencia y los asaltos eran continuos) de visitar el monumento a Bolívar y San Martín. Posteriormente, a la pregunta de qué le había parecido el lugar me comentó, entre irónico y triste: "Muy bonito, aunque, no sé si habrá sido Bolívar o San Martín, pero allí alguien se había meado porque apestaba a orín". Gracias al valor de los Guayaquileños y su defensa de la ciudad exigiendo a sus burgomaestres la mejor de las gestiones, esos tiempos forman parte de la oscura noche de la antigua "cultura urbana del verdadero Guayaquil" de antaño.

Tu defensa de El Telégrafo es tu derecho, y lo respetaré siempre. La época a la que me refería cuando ensalzaba lo que fue ese diario, no era precisamente su última etapa como medio privado, pero, incluso durante aquella etapa, me parece que calificarlo de "pasquín ultraderecha" es discutible. Sin embargo, tu misma reconoces que, en la actualidad, "su tendencia obviamente es gobiernista." Ese es el problema más grave de esta administración: Confundir lo público con lo del partido del gobierno. Un medio público debe, cuando menos, aparentar ser imparcial, y dar cabida a colaboradores de todo el espectro político. El telégrafo actual, lo reconozco, está muy mejorado estéticamente (usando tu adjetivo: MAQUILLADO). En ese sentido, me convence mucho. Sin embargo, el abuso del uso propagandístico de su sección de opinión, me resulta repugnante, y lo considero un insulto a la estética intelectual.

Gracias de nuevo por tu comentario. Espero, por el bien del verdadero pluralismo, seguir contando con tu participación.

Vic Vega dijo...

Solo podemos enorgullecernos de cualquier reconocimiento internacional que se le haga a Guayaquil, si estamos conformes con el mundo que tenemos.
cito:
Recuerdo cuando hace 15 años, antes de la regeneración, un extranjero tuvo la audacia (porque se trataba de un feudo de la delincuencia y los asaltos eran continuos) de visitar el monumento a Bolívar y San Martín. Posteriormente, a la pregunta de qué le había parecido el lugar me comentó, entre irónico y triste: "Muy bonito, aunque, no sé si habrá sido Bolívar o San Martín, pero allí alguien se había meado porque apestaba a orín". Gracias al valor de los Guayaquileños y su defensa de la ciudad exigiendo a sus burgomaestres la mejor de las gestiones, esos tiempos forman parte de la oscura noche de la antigua "cultura urbana del verdadero Guayaquil" de antaño.
Claro, episodios como estos implican que es necesario excluir, controlar y vigilar que la "cultura urbana de guayaquil" no ose infectar nuestros ascépticos espacios públicos".
Canalla forma de pensar. A nadie se el ocurre que la forma de hacer ciudad no es limitar las acciones de los ciudadanos, sino realizando un soberbio esfuerzo en el plano de la educación y la transmisión de los referentes culturales que sí son dignos de admiración.
Lo que se paga con tus impuestos, es otro punto para pensar. Con tus impuestos y los míos se pagaron las deudas de fernando aspiazu, banquero corrupto que el ex alcalde de guayaquil salió a defender desde el balcón del cabildo; se pagan los millones de adoquines que el actual alcalde le compra al productor de adoquines, quien casualmente es familiar suyo; se pagan los sueldos de la policía metropolitana, quienes se llevaron preso a un periodista por preguntarle a uno de ellos si la plaza san francisco era un lugar público o privado.
No soy defensor del actual gobierno, pero sí de cualquier esfuerzo intelectual por pensar a nuestro país y a nuestra ciudad. Por ende, estoy en absoluto desacuerdo con el alcalde, quien hace poco soltó una perla:
"A mí no me hagan pensar, yo actúo. Si quieren a alguien que piense, búsquense un filósofo"
A actuar entonces, sin pensar, tal como una saludable convulsión.

Juan Montalvo dijo...

Amigo/a vic vega,

En primer lugar, bienvenido/a al blog.

Me alegra que coincida conmigo en que, cualquier reconocimiento internacional que le hagan a la ciudad es motivo de orgullo. Aparentemente, los columnistas de El Telégrafo piensan lo contrario.
Con respecto a lo que menciona, le remito a mi comentario en el post Mitos Antiregeneracion que reproduzco:
"Es obvio que hace falta control. Recuerdo que en el Santuario de Narcisa en Nobol me sorprendió ver un letrero que decía: “POR FAVOR NO ESCUPIR EN EL SUELO. GRACIAS”. Me pareció algo exagerado, pero si lo pusieron, sus razones tendrían. Muchas veces, algunas personas tienen distintos niveles de civismo.
Me comentan que han escuchado el programa (Cabina 14 Radio DI Blu) que menciona la chica "e" y que han hablado del blog diciendo que no hay que poner el cartel de reservado el derecho de admisión, que si alguien se comporta mal, se le expulsa y en paz. No estoy muy de acuerdo con el cartelito, pero creo que ayuda a que la gente se sienta más protegida y con derecho a demandar seguridad, limpieza y orden. De la misma forma que el cartel informa al visitante, también compromete a la administración a garantizar que se cumplen normas de civismo. Es como si en un restaurante libre de humo pones el letrero de prohibido fumar. Sirve para que el que fume sepa que está violando una norma de convivencia en el local, y para que el resto de los comensales del restaurante puedan justificar exigirle al infractor que interrumpa su infracción. …”
Me resulta cansado seguir rebatiendo argumentos que nunca he expresado, como por ejemplo, cuestiones relativas a la “Asepsia” de los espacios públicos, que supuestamente hubiese que limpiar de toda expresión de cultura. Jamás estaré de acuerdo con tal afirmación. Lo único que pido es RESPETO a la libertad de todos, incluyendo la de los que no desean ser importunados por manifestaciones culturales o no. La ciudad es un ente vivo, rara vez aséptico, precisamente esa vitalidad ciudadana representa la verdadera identidad de la urbe.
Con respecto a lo que dices de lo que se paga con nuestros impuestos, me das la razón con tus argumentos. Cualquier abuso que se haya cometido con ellos, será motivo de mi crítica. Si lo que pretendes es justificar el dispendio tendencioso y propagandista que es actualmente El Telégrafo, basando tus argumentos en que otros entes públicos de otras tendencias diferentes han usado igualmente mal los fondos públicos, me temo que has pinchado en hueso. Si puedes probar un caso flagrante de fraude en las concesiones a empresas de adoquines, por favor, no dudes en denunciarlo lo antes posible. No dejemos que ningún caso de corrupción quede en el limbo del olvido por omisión.
Confió en seguir contando con tus valiosos aportes. Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Cuidado con la percepción selectiva, caballero, al parecer no le prestó suficiente atención a la frase de Vic Vega: "Sólo podemos enorgullecernos de cualquier reconocimiento internacional que se le haga a Guayaquil, si estamos conformes con el mundo que tenemos"... o a usted se le olvidó el "si estamos conformes con el mundo que tenemos", o convenientemente fue descartado.
Sería interesante ver qué repondería a lo que Vic Vega realmente quiso decir.

Y sobre lo de pinchar en hueso, es cierto que no está bien justificar lo que hagan los miembros de una línea argumentando que la otra línea hace algo peor, pero sí quisiera pedirle que se dé cuenta de que varía usted mucho su discurso. Recordemos que en otra entrada de este blog, se niega usted a aceptar que hay acusaciones directas al gobierno, a pesar de que está muy claro (asumo que simplemente lo dice por el hecho de que el nombre del presidente no está escrito).

Algo más: Si escribe usted este blog por tener inquietudes intelectuales, me sorprende que sus críticas desde el 18 de julio de 2006 son sólo a Correa o a cualquiera que esté con él, como El Telégrafo y sus columnistas (sobre esto, insisto en que la gente que ahí escribe es de lo mejor que hay si hablamos de intelectuales, o si no, tómese un café con el X. Andrade). Hago de nuevo mención sobre las inquietudes intelectuales: ¿La gestión del Municipio no se merece ninguna crítica de su parte? Hay muchos que tenemos varias cosas que decir, pero en eso no voy a entrar en este momento, me lo reservo para otro comentario, además, "si quieren que a alguien que piense búsquense a un filósofo" (¡Gracias al cielo por la entrada de Vic Vega!).

Terrible ese doble discurso, señor Juan Montalvo

NOTA: Debería agradecerme: he escrito mucho en su blog. Pero eso sí, si lo va a hacer, por favor, no meta los discursillos kitsch sobre las personas que sólo quieren mejorar cada día... Le recomiendo que deje de citar a Carlos Cuauthémoc.

Kozic dijo...

uidado con la percepción selectiva, caballero, al parecer no le prestó suficiente atención a la frase de Vic Vega: "Sólo podemos enorgullecernos de cualquier reconocimiento internacional que se le haga a Guayaquil, si estamos conformes con el mundo que tenemos"... o a usted se le olvidó el "si estamos conformes con el mundo que tenemos", o convenientemente fue descartado.
Sería interesante ver qué repondería a lo que Vic Vega realmente quiso decir.

Y sobre lo de pinchar en hueso, es cierto que no está bien justificar lo que hagan los miembros de una línea argumentando que la otra línea hace algo peor, pero sí quisiera pedirle que se dé cuenta de que varía usted mucho su discurso. Recordemos que en otra entrada de este blog, se niega usted a aceptar que hay acusaciones directas al gobierno, a pesar de que está muy claro (asumo que simplemente lo dice por el hecho de que el nombre del presidente no está escrito).

Algo más: Si escribe usted este blog por tener inquietudes intelectuales, me sorprende que sus críticas desde el 18 de julio de 2006 son sólo a Correa o a cualquiera que esté con él, como El Telégrafo y sus columnistas (sobre esto, insisto en que la gente que ahí escribe es de lo mejor que hay si hablamos de intelectuales, o si no, tómese un café con el X. Andrade). Hago de nuevo mención sobre las inquietudes intelectuales: ¿La gestión del Municipio no se merece ninguna crítica de su parte? Hay muchos que tenemos varias cosas que decir, pero en eso no voy a entrar en este momento, me lo reservo para otro comentario, además, "si quieren que a alguien que piense búsquense a un filósofo" (¡Gracias al cielo por la entrada de Vic Vega!).

Terrible ese doble discurso, señor Juan Montalvo

NOTA: Debería agradecerme: he escrito mucho en su blog. Pero eso sí, si lo va a hacer, por favor, no meta los discursillos kitsch sobre las personas que sólo quieren mejorar cada día... Le recomiendo que deje de citar a Carlos Cuauthémoc.

Juan Montalvo dijo...

Amigo Anónimo detractor de la percepción selectiva,

Por supuesto que le agradezco su participación, faltaría más, le animo a que siga aportando ya que, así le parezca kitsch, en verdad mi interés por el debate es puramente intelectual.

Le comento que, aunque en una ocasión tuve el gusto de entrevistar al Sr. Carlos Cuautémoch, no he leído ninguno de sus libros, y así se lo expresé durante la entrevista que le hice.

Gracias por su puntualización sobre la percepción selectiva. Entendí perfectamente el condicional usado por vic vega, sin embargo, como tal condicional, decidí voluntariamente, dejar abierta la posibilidad a que vic estuviera de acuerdo con el mundo en que vive. Si verdaderamente estuviese en desacuerdo con este mundo cruel, por ese mismo motivo de insatisfacción, no podrá estar de acuerdo con que se premie a Liga de Quito con una Copa Libertadores, o que le den reconocimiento internacional al cineasta Sebastián Cordero, o que a Ud. mismo, amigo anónimo, yo le reconozca el mérito de aportar con sus ideas a mi, humildemente kitsch, blog.

Me gustaria que nos dejaramos de discursitos facilones y propongamos un verdadero debate intelectual de las ideas, con respeto, pero con altura.

No tengo ningún doble discurso: cuando alguien, con argumentos, me demuestra la validez de una idea en contra de lo que yo pudiera haber opinado, la acepto, cambio, y la asumo como propia desde entonces. Yo mismo, hace no tanto tiempo, posiblemente cegado por los medios que intentan identificar objetivos con logros, defendía el socialismo. Mis propias inquietudes intelectuales, que agradezco que mencione, me obligaron a informarme mejor y modificar el discurso. Lo que yo identificaba con socialismo era ser humanista, creer en la libertad de individuo y en la responsabilidad que conlleva ejercer dicha libertad. Por suerte, pude quitarme esa venda y demostrar que estaba equivocado. No me empeciné en mantener unas ideas que, claramente fomentan el fracaso.

Con respecto a críticas o no a la gestión Municipal en el blog, hasta ahora no he tenido la necesidad de exponer ninguna que me haya parecido particularmente alevosa. Deme tiempo, todos cometemos errores de cuando en cuando y estoy seguro que tarde o temprano aparecerá algo digno de mención. El Blog lo inicié en el 2006, pero, cómo puede comprobar, nunca lo usé en el 2007, así que, verdaderamente, llevo menos de una semana realmente prestando atención a esta tribuna abierta.

Bienvenido.

NH dijo...

¿Podría subir el audio de este artículo al PodCast?

Gracias.

Juan Montalvo dijo...

Ok, no hay problema, en seguida lo subo. Gracias por su visita.

Anónimo dijo...

Y a ti que tiro te importa la opinión de un periodista, si lo dice es por que es conciente de la inmunda realidad en la que vivimos, un modelo que núnca sucedió, Ecuador tiene que ordenarse desde el Principio, por eso se da el caso de que bobitos como tu que creen que los cambios se dan de la noche a la mañana, los procesos duran años decadas. o quieres seguir lamiendole las bolichas a los yankis mal paridos que nos rifan la plata, nos imponen su política cuando a ellos se les pega la gana.

Juan Montalvo dijo...

Amigo anónimo,
parece que no lees, o no le prestas atención a lo que lees. Esto no es sólo la opinión de un vulgar periodista, es la columna de un profesor de universidad escrita en un diario público (pagado con dinero de todos los Ecuatorianos). Su opinión, como es evidente, me trae sin cuidado, su oposición a la gestión me parece bien, pero que paguemos entre todos para que se dedique a criticar que Guayaquil ha recibido un reconocimento internacional resulta una INFAMIA (es como si hubiera dicho que si Ecuador gana un Mundial, algo debe estar podrido en el fútbol mundial). A este antiguayaquileñista ENVIDIOSO le molesta que por fin Guayaquil sea reconocida como una ciudad bien manejada y ejemplar, seguramente prefería cuando, en época de la alcaldía de los Bucaram nos ponían los primeros en las listas de ciudades peligrosas, feas y poco recomendables para ser visitadas. Para mi, es un ASCO que usen ese argumento para criticar a un Alcalde contrario a su ideología política, pero, repito, lo más abominable es que lo haga usando una tribuna que se financia con el dinero de todos los ecuatorianos, no solo de los lectores de El Telégrafo. Gracias por su visita y deja ya las justificaciones plañideras de los gringos que se nos llevan la plata o imponen no se que vainas. La libertad y la soberanía de un pueblo no se ruega, se toma y en paz. Valiente estupidez el discursito de los yankis que se rifan la plata: despierta quedaste dormido en los 70.

Anónimo dijo...

Yo Conozco muy bien a ese profesorsucho anda de arrimado a un partido político junto a un poco de sapos y culebras que explotan la universidad y las facultades, se creen los nuevos MPD de las particulares estos pillos de camisa blanca actuan en manada un claro ejemplo es Rocio Castro (Pais) Dr. Doumett (compinche de Correa) Pibe Sanches (un mal viviente presidente de la federación de estudiantes candidato a Asambleista por el movimiento País)a este pseudo sociologo lo he visto en youtube defendiendo a los atrazapueblos que se infiltraron en la Universidad Católica. no son más que unos mal vivientes que viven lucran y se hacen los giles con nuestros billetes, sapos como esos no deberian existir. muy aparte de eso son peluconcitos camuflados o pagados por el Gobierno para criticar las buenas gestiones de las alcaldias olvidadas.

Yitux dijo...

"Se premió una gestión municipal cuya idea del espacio público, es algo así como una superficie extensa, con mobiliario urbano de diseño, que está para ser mirada y admirada, transitada, pero no habitada, no apropiada, es decir no vivida. Si la interacción cotidiana en el espacio público es despojada de su carga imprevisible de besos, abrazos y caricias, teatreros obscenos, pasada de sombrero y sentadas en las escalinatas; si lo que sucede a diario, es que un hombre o una mujer son observados por un guardia, porque su hijo pisa el mármol de la pileta, entonces ¿cómo pretender que la gente sienta la ciudad como suya?"

Pues comparto esa opinión. Me da miedo y asco esta ciudad-vitrina. Y me atrevo a decir, que quien no siente eso en el nuevo Guayaquil, es a) porque no valora su propia libertad o b) porque definitivamente no es un urbanita, no vive la ciudad, no la habita, no la vacila ni la siente.

*con nuevo Guayaquil, me refiero a esas zonas adoquinadas de las cuales debería sentirme tan orgulloso y agradecido. Saludos

Juan Montalvo dijo...

El problema, amigo Yitux, es que todo lo que se dice ahí es mentira. El propósito de la regeneración no es en absoluto ser mirado, admirado, transitado pero no vivida... me vas a perdonar pero eso es una soberana estupidez. La prueba de ello es que las visitas al Malecón, símbolo de la regeneración, se han multiplicado enormemente con la regeneración y la gente lo vive tanto o más que antes (que lo único intenso que tenía eran la peste a orín y la aventura de ser asaltado).

Atreverte a decir que cualquiera que no sienta miedo y asco de esta ciudad-vitrina es a) porque no valora su propia libertad o b) porque definitivamente no es un urbanita, no vive la ciudad, no la habita, no la vacila ni la siente
me provoca, como turro, risa. Yo me pateo las calles del Guayaquil regenerado casi a diario y veo a gente dando discursos y otros aplaudiendo, gente disfrutando de su entorno, ciudadanos interactuando con su ciudad, vacilándola y sintiéndola. Gente que no siente ningún pudor de apropiarse del espacio que disfruta y sentirlo con respeto al resto de los que le rodean. Desconozco en cuanto valoren su libertad, pero, hablando por mí mismo, no siento que la mía se recorte en nada por tener un entorno de diseño. Debe ser cosa mía..

Anónimo dijo...

Esta haciendo uso de mucha falacia ad-hominem con respecto a quienes comentan su blog. Aquella desacrédita bastante a sus buenos argumentos. Como sea opinión a todo lo que hizo.... a la ... el estado... no debe existir esa institución.

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