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martes, 24 de junio de 2008

MITOS ANTI REGENERACION URBANA

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Este post podría haber sido una simple respuesta al comentario dejado por la visitante que se hace llamar “e”, sin embargo, cansado de ver como se manipulan los conceptos a la hora de criticar la labor de la Alcaldía, he decidido otorgarle un espacio más visible que el que tendría como simple comentario.
Hoy, 24 de Junio de 2008, temprano: a las 9h29, “e” nos dejó el siguiente mensaje en respuesta a mi post titulado “ANTIGUAYAQUILEÑISMO DESCEREBRADO”:


El autor de este post parece ser de la misma linea del Alcalde Nebot, para quien el que se atreva a criticar su gestion simplemente ODIA A GUAYAQUIL, ya que pobre del que ose insinuar imperfecciones en el. Pues todo sí esta muy lindo en la ciudad, pero es simplemente un MAQUILLAJE, porque hagan lo que hagan, contratando paisajistas, poniendo adoquines en urdesa (los cambian cada cierto tiempo, aunque no amerite hacerlo... de quien sera la fabrica de adoquines??), detras del maquillaje sigue la miseria. No critico la gestion del municipio de embellecer la ciudad, pero si critico cierto esnobismo, la terquedad de excluir al pobre, al cholo de sus zonas regeneradas... porque "afean", y no explotar la misma cultura urbana del verdadero Guayaquil. A la entrada del malecon 2000 hay un letrero que dice "se reserva el derecho de admisión" por favor que significa eso!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Te recomiendo extiendas tu invitacion a Xavier Flores Aguirre (xaflag@yahoo.com), o tambien http://cabina14.blogspot.com/... seguro encontraras muchos detractores.

Por otro lado... respecto a tu critica del Diario El Telegrafo. Es un medio del Estado y su tendencia obviamente es gobiernista. Pero tiene buenos articulistas nacionales e internacionales.. y buenos reportajes tambien. Salió la historia de la sudafricana presa mas de 8 meses por indocumentada! conmivio a todo el pais, y ningun otro periodico lo habia notado... Claro... no se puede comparer con el "Decano de La Prensa nacional y orgulloso estandarte del Guayaquileñismo"... pasquin ultraderecha dirigido por Carlos Navarrete (+), subdito y perro de Leon Febres Cordero. Al final su periodico solo servia para publicar avisos judiciales .. que porque nadie los leia precisamente se vendian (asi seguro ganabas el juicio).



Bienvenida "e". Agradezco tu comentario, pero permíteme puntualizar algunas cosas:
Me incluyes en "la misma línea del Alcalde Nebot, para quien el que se atreva a criticar su gestión simplemente ODIA A GUAYAQUIL", primero, no sé si es justo decir que el alcalde sea tan maniqueo como para meter a todos sus críticos en el saco de los que Odian a Guayaquil, pero incluso aceptando eso, esa no es mi línea. Amo a esta ciudad y, sin embargo, he criticado muchas veces, y lo seguiré haciendo, la gestión del alcalde, cuando ésta no ha alcanzado el nivel que merecemos los porteños.

La operación que tu calificas de maquillaje y que, según dejas intuir con tu pregunta retórica, pudiera tener relación más con intereses de fabricantes de adoquines que con la mejora de la ciudad, es un paso imprescindible para tener un marco de convivencia digno para todos. Las obras públicas benefician a todos los ciudadanos y visitantes de la ciudad, sin importar su raza, posición social o preferencia de género. Me resulta difícil defender que obras como el boulevard de la Portete, que rara vez son visitadas por "pelucones", sean operaciones racistas de maquillaje. Te recomiendo que visites la zona sur de la ciudad.

Sobre la, tan injustamente criticada, normativa acerca de la reserva de derecho de admisión del Malecón Simón Bolívar, a lo único que se refiere es a mantener un clima de respeto hacia todos los ciudadanos que lo visitan. No sé si a ti te parecería bien que las personas, amparadas en su libre admisión, entrasen desnudas, o con armas de fuego, o en condiciones de higiene que atentasen contra el sentido del olfato de el resto de los transeúntes, o incluso que un nutrido grupo de enternados ejecutivos decidieran entrar a empapelar verjas, monumentos y muros del recinto con carteles alusivos a favorecer el neoliberalismo. A mí, no me gustaría. La base de la reserva del derecho de admisión no es ocultar lo feo, sino el respeto por todos y cada uno de los que disfrutan del Malecón. Recuerdo cuando hace 15 años, antes de la regeneración, un extranjero tuvo la audacia (porque se trataba de un feudo de la delincuencia y los asaltos eran continuos) de visitar el monumento a Bolívar y San Martín. Posteriormente, a la pregunta de qué le había parecido el lugar me comentó, entre irónico y triste: "Muy bonito, aunque, no sé si habrá sido Bolívar o San Martín, pero allí alguien se había meado porque apestaba a orín". Gracias al valor de los Guayaquileños y su defensa de la ciudad exigiendo a sus burgomaestres la mejor de las gestiones, esos tiempos forman parte de la oscura noche de la antigua "cultura urbana del verdadero Guayaquil" de antaño. En cualquier caso, la forma que el Sr. Sociólogo Chiriboga tiene de criticar la gestión Municipal usando como argumento que la ciudad haya recibido un reconocimiento internacional, me parece un disparate antológico.

Tu defensa de El Telégrafo es tu derecho, y lo respetaré siempre. La época a la que me refería cuando ensalzaba lo que fue ese diario, no era precisamente su última etapa como medio privado, pero, incluso durante aquella etapa, me parece que calificarlo de "pasquín ultraderecha" es discutible. Sin embargo, tu misma reconoces que, en la actualidad, "su tendencia obviamente es gobiernista." Ese es el problema más grave de esta administración: Confundir lo público con lo del partido del gobierno. Un medio público debe, cuando menos, aparentar ser imparcial, y dar cabida a colaboradores de todo el espectro político. El telégrafo actual, lo reconozco, está muy mejorado estéticamente (usando tu adjetivo: MAQUILLADO). En ese sentido, me convence mucho. Sin embargo, el abuso del uso propagandístico de su sección de opinión, me resulta repugnante, y lo considero un insulto a la estética intelectual.

Gracias de nuevo por tu comentario. Espero, por el bien del verdadero pluralismo, seguir contando con tu participación.

miércoles, 18 de junio de 2008

ANTIGUAYAQUILEÑISMO DESCEREBRADO.

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Lo reconozco: cada día visito la web de El Telégrafo con el afán de descubrir por qué nuestros impuestos, en lugar de servir para hacer escuelas, carreteras u hospitales, se dedican a la exhibición pornográfica, por lo impúdica, de la mediocridad intelectual. Con el propósito de verificar cómo este proyecto de “Granma” cubano en el que han convertido al que otrora fuera el Decano de La Prensa nacional y orgulloso estandarte del Guayaquileñismo, utiliza el dinero de todos para esparcir la doctrina, probablemente auspiciada desde Carondelet, del odio y el descrédito a nuestra ciudad.

El servilismo ruin y pertinaz del tinterillo Héctor Chiriboga Albán, convertido en vocero del oficialismo en su batalla por derrumbar todo aquello que, por exitoso, pudiera demostrar que el modelo neochavista de Alianza País está podrido desde su origen, lanza sus ponzoñosos dardos contra la Perla del Pacífico.
En esta ocasión, su insidia ha alcanzado cotas de mezquindad nunca antes visitadas. Parece ser que este espécimen de ácaro estatal, ayuno de material con que cebar su difamante juicio al cabildo porteño, decide criticar el hecho de que nuestra ciudad haya sido premiada internacionalmente. En un derroche de miseria humana, encanallando la prosa de Shakespeare, tiene la desfachatez escribir lo que a continuación, no sin asco, reproduzco:

…si ciertos organismos internacionales han reconocido en esta ciudad un modelo de gestión digno de ser imitado, entonces …”algo debe estar podrido en el reino de Dinamarca”. (¿?)

No sabría determinar si me produce mayor repulsión el odio que este indigno juntaletras le tiene a Guayaquil; el vano y petulante propósito de, usando una cita de Hamlet, aparentar un nivel cultural del que carece; el saber que este quiste infeccioso vive adoctrinando a nuestra juventud en una Universidad porteña; o que todo este culto a la insensatez se publique en un medio financiado con dinero de nuestros impuestos.
Prosigue el Licenciado en Sociología, describiendo su idea de “espacio público”, usando, y ya es cansino por lo repetitivo, el recurso de la pregunta retórica para no tener que demostrar con hechos la sarta de idioteces edulcoradas de rancio costumbrismo con que nos atiza, y escribe:

Se premió una gestión municipal cuya idea del espacio público, es algo así como una superficie extensa, con mobiliario urbano de diseño, que está para ser mirada y admirada, transitada, pero no habitada, no apropiada, es decir no vivida. Si la interacción cotidiana en el espacio público es despojada de su carga imprevisible de besos, abrazos y caricias, teatreros obscenos, pasada de sombrero y sentadas en las escalinatas; si lo que sucede a diario, es que un hombre o una mujer son observados por un guardia, porque su hijo pisa el mármol de la pileta, entonces ¿cómo pretender que la gente sienta la ciudad como suya?

Aparentemente, en el mundo paranoico del docente Chiriboga, el espacio público debe ser una especie de circo ambulante y lascivo para poder ser considerado parte intrínseca de la ciudad. En su fértil imaginario municipal, no caben el respeto y cuidado del mobiliario urbano. Visualizar su fotografía social del entorno metropolitano, salpimentada de alegres saltimbanquis, arlequines, meretrices y parejas dándose el lote (expresión española cuyo significado se intuye), aparte de evidenciar taras freudianas preocupantes, nos permite agradecer al altísimo por librarnos del infortunio que hubiera supuesto el paso de un personaje de tan desquiciada catadura administrativa como el Licenciado Chiriboga, por el gobierno de la ciudad.

Guayaquil es, hoy, por mucho que le pese al meritorio Chiriboga, una ciudad vibrante, emprendedora, ordenada y admirada. Los merecidísimos reconocimientos internacionales no hacen sino confirmar el orgullo que los que tuvieron la suerte de nacer aquí sienten por su patria chica. Los que aspiramos a ser dignos hijos adoptivos de este hermosísimo enclave ecuatoriano no podemos quedarnos callados, impávidos ante la ignominia furiosa, malintencionada y rastrera de este envidioso inadaptado. Para suerte de todos, su condena es el desprecio de los pocos que hemos tenido el disgusto de leer su emético artículo. Lastimosamente, debo recordar que la difusión de los mastuerzos pensamientos del Sociólogo Chiriboga Albán (como mínimo; aunque mucho me temo que, además, cobra pingües emolumentos por atentar contra la inteligencia de los guayaquileños), la pagamos entre todos.

Si no me creen, visiten : http://www.eltelegrafo.com.ec/guayaquilmetropolitano/firmaancla/archive/guayaquilmetropoli/firmaancla/2008/06/18/La-ciudad-premiada.aspx para leer completo el manifiesto del Sr. Chiriboga
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