martes, 7 de octubre de 2008

CRISIS FINANCIERA PARA DUMMIES


En realidad no hay tanta diferencia entre uno y otro

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Si hay algo en lo que coincido con el Sr. Correa es su apreciación sobre la evidente mediocridad del periodismo ecuatoriano. Él utiliza el calificativo para desprestigiar su labor potencialmente opositora, yo prefiero ceñirme a lo estrictamente profesional. Desconozco si esta mediocridad es causada por carencias a nivel de docencia Universitaria, ejemplos catedráticos como el infame Chiriboga Albán de la Católica me inclinan a intuir que gran parte del problema tiene su origen en las aulas; o si el problema radica en la ínfima exigencia de los medios, más interesados en bustoparlantes agradables en retina (TV), fanáticos futboleros de hipo-grito huracanado (radio), o dóciles juntaletras al servicio de intereses diversos (prensa escrita). El caso es que se trata de un gremio muy venido a menos desde hace décadas.

Un ejemplo sintomático es el tratamiento que le han dado a la Crisis Financiera de las Hipotecas Sub Prime. Es evidente que el periodista promedio carece de preparación suficiente como para afrontar un comentario argumentado ante una situación que, suponen, rebasa, a enorme velocidad, el áspero pedregal de su preparación académica. Sin embargo, lo acontecido en Estados Unidos tiene explicaciones relativamente sencillas de entender, si se libera el componente distorsionador del punto de vista politizado.

Revisemos la situación:

La Federal Reserve (FED), el Banco Emisor de dólares, con toda la buena voluntad de paliar la inevitable recesión tras el 11-S, y obsesionada con el control de la inflación vía política monetaria (comportamiento, por otra parte, tan popular como dañino en burócratas de todo pelaje) decide mantener una política de tasas de interés extremadamente reducidas. El objetivo: compensar, mediante el abaratamiento del recurso financiero, las elevaciones de precios de otros factores de producción (hacer más barato el costo del dinero).

La tasa de la FED es la Federal Reserve Funds Interest Rate. Sobre esa tasa, los bancos calculaban la tasa Prime (tasa FED más una Prima) para préstamos interbancarios (entre bancos) y a clientes preferenciales. Normalmente, al común del sujeto de crédito se le aplican tasas superiores a la prime. Luego se inventaron
las “subprime” tasas variables en condiciones especiales que permitieron préstamos a empresas e individuos que nunca antes accedían a crédito. De ahí que mucha gente se refiera a esta crisis como la crisis de las “sub-Prime”.

Los bancos encontraron una situación en que, para obtener beneficios, no necesitaban hacer esfuerzos por captar depósitos que canalizar hacia proyectos rentables; base primigenia del negocio bancario, simplemente le pedían prestado el dinero a la FED, y lo trasladaban al mercado a tasas muy reducidas. Pronto se encontraron en una situación donde tenían más dinero que proyectos que financiar, así que decidieron ampliar su base de clientes y encontraron el siempre interesante sector de los bienes raíces, listo para recibirles con los brazos abiertos.

El negocio parecía muy sólido. Con intereses muy bajos y plazos larguísimos, se ampliaba la base de clientes que, en teoría, estarían en capacidad de asumir una hipoteca a precios inferiores a lo que costaría alquilar el mismo bien que hasta entonces arrendaban (beneficio para el pueblo). La economía se dinamizaba con la necesidad de generar nuevos proyectos inmobiliarios con los cuales atender el evidente incremento de la demanda.

El gobierno ganaba al ampliar la recaudación impositiva sobre cada transacción de compraventa, más cuanto mayor fuese la plusvalía obtenida en el proceso, además de lo recaudado en impuestos sobre la renta y patrimonio de constructoras, corredores y todo tipo de personas, naturales y jurídicas, involucradas en el proceso.

Añadiendo el componente inobjetable de que el mismo crecimiento de la demanda provocaría un incremento constante en el valor de las viviendas, aparentemente se eliminaba el riesgo de pérdida que provocaría una eventual incapacidad de pago de las hipotecas por parte de los compradores. Si el sujeto no podía pagar, siempre le quedaba el recurso de vender el bien, cancelar la deuda e incluso sacar un billetito libre de polvo y paja en el camino. El modelo era una auténtica belleza. Todos ganaban: gobierno, ciudadano, bancos, constructoras, la economía en general…

Tan bueno era, que el ejecutivo presionaba para que la FED mantuviese esa política de tasas. La FED lo hizo, pero restringiendo el cupo otorgado a cada banco, para evitar concentración de riesgos más allá de lo razonable. Los bancos que completaban sus cupos siguieron sin acudir a la captación de depósitos, simplemente tornaron hacia bancos que todavía tenían cupo con la FED o a entidades internacionales en busca de recursos frescos, ofreciendo interesantes paquetes de cartera hipotecaria en garantía. Con esos recursos piramidaban las cancelaciones a la FED o invertían en nuevos y “aparentemente” rentables propuestas inmobiliarias.
La pescadilla se mordía la cola del círculo virtuoso.

Mientras tanto, mercados emergentes como China e India, liberaban sus economías y crecían a tasas inimaginables impulsadas por la necesidad de abastecer los requerimientos de las economías primermundistas y los de su propia y gigantesca demanda doméstica.

La demanda de energía a nivel mundial, se disparó, impulsando los precios de petróleo y materias primas a niveles nunca antes vistos. Esto elevó los costos de todo tipo de productos (la famosa inflación a nivel mundial que tan socorrida le resulta al Sr. Correa para justificar su culpabilidad inflacionaria), restringiendo el poder adquisitivo del americano promedio, que, de pronto, se vio en la imposibilidad de pagar las cuotas de sus hipotecas.

Las posteriores confiscaciones de los bienes provocaron una sobreoferta de propiedades inmobiliarias, con el consiguiente desplome de los precios de dichos bienes. Una irrisoria recuperación de cartera complicó la capacidad de algunos bancos para poder cancelar sus compromisos de pago con entidades superiores. Una cadena que termina afectando sobre manera, curiosamente, a los bancos y aseguradoras más poderosas, tenedores últimos de los paquetes más fuertes de instrumentos financieros con respaldo hipotecario.

Juntemos a todo esto el gasto desmedido de la administración Bush para financiar el costo de la Guerra de Irak y tendremos, casi al completo, los detonantes de la crisis financiera actual.

Resumiendo sin retórica:

1.- Política Monetaria Intervencionista por parte de burócratas de la FED provoca excesos de liquidez en el mercado;

2.- Exceso de liquidez provoca incremento artificial en la demanda de bienes raíces, empujando los precios de los mismos al alza;

2.- Derrochador Gasto Público por parte del Gobierno de los EE.UU. financiado, en parte, con el lucro impositivo de los beneficios del mercado financiero;

3.- Crecimiento de la Demanda en China e India provoca subida de precios de materias primas y petróleo;

4.- Aumento de precios de bienes y servicios provoca disminución de poder adquisitivo, se hace imposible cancelar las hipotecas. Remate de viviendas, provoca sobreoferta y desplome de los precios de las mismas;

5.- Desplome de valores ilíquidos en garantía provoca imposibilidad de cumplimiento de los compromisos financieros de las entidades.

6.- Gobierno interviene adquiriendo las carteras inmobiliarias para devolver liquidez al mercado.
Está claro, ¿verdad?

7.- Estupidez de los nostálgicos del socialismo jurásico provoca comentarios absurdos sobre el derrumbe de la Economía de Libre Mercado y cambios de época, abogando por un mayor intervencionismo de los Estados.

8.- Periodistas mediocres propagan dicha explicación que les parece muy creíble, sin cotejar los hechos irrefutables y evidentes.

9.- Masa populares desinformadas se comen el cuento e insisten en propagar la buena nueva predicada por los apóstoles del castrochavismo.

10.- El gasto público y las políticas intervencionistas no se frenan y la crisis se alarga mucho más de lo deseable.


LA REALIDAD:

De no haber existido intervencionismo monetario errado por parte de “burócratas bienintencionados” el mercado financiero no hubiese permitido burbujas de este calibre.

Al intervenir adicionalmente, en realidad, el Estado está devolviendo parte de lo que ya lucró con su propia especulación financiera. Sin embargo, está creando una falsa sensación de seguridad que incentiva la falta de prudencia a la hora de evaluar riesgos crediticios.

Las entidades que mantuvieron prudencia la margen de todo el sistema salen fortalecidas pero perjudicadas ya que se mantiene artificialmente vivos a competidores mucho menos prudentes.


EL CASO ECUATORIANO

El columnista del diario “El Comercio”, Sebastián Hurtado,sintetiza el evidente paralelismo con el caso Ecuatoriano:

“Es difícil dejar de notar algunas similitudes con lo que actualmente ocurre en Ecuador. Mientras en el resto del mundo las tasas de interés han tendido al alza, las autoridades monetarias ecuatorianas se han empeñado en reducirlas ‘a la fuerza’ y probablemente continuarán haciéndolo en los próximos meses.

Con una inflación anual proyectada por sobre el 10%, buena parte de las tasas locales -entre ellas las hipotecarias- están volviéndose negativas en términos reales, incentivando a consumidores y empresas a endeudarse e impulsando la demanda y la inflación.

A esta sensible expansión del crédito a través del sistema financiero -18% en lo que va del año- hay que sumar los recursos crediticios que inyectarán a la economía algunas instituciones financieras estatales. Por ejemplo, el Seguro Social pretende otorgar $600 millones en créditos hipotecarios a tasas reales negativas y en condiciones crediticias que asustarían hasta al más arriesgado banquero de Wall Street.

Si llega a estallar en Ecuador lo que parecería ser una burbuja económica en formación, no faltará quien acuse a banqueros, deudores y al libre-mercado por lo sucedido, sin voltear a mirar que las crisis económicas -tanto aquí como en otras partes del mundo- usualmente las gestan los gobiernos.”


Lo único que nos puede salvar de la burbuja es que no existe banco emisor que pueda prestar recursos a los bancos a bajo interés, con lo cual, las tasas de la banca privada seguirán elevadas A NIVELES DE MERCADO.

Si no se produce una reactivación económica más allá de la burbuja petrolera actual, ante la inminencia de la quiebra técnica del IESS, le echarán la culpa del previsible fracaso económico a los empresarios pelucones que no se adhirieron al maravilloso sistema Estatista propuesto en la nueva Constitución, eliminaran la dolarización e implantaran la pseudo moneda regional del sur.



viernes, 3 de octubre de 2008

BIENVENIDO AL CLUB, PAQUITO.


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Ya ni se acuerda cuando fue que la gente dejó de llamarle Don Francisco, o Don Paco. Su aspecto de encanecido abuelete de cuento, junto con la familiaridad que le habían tomado, había logrado que, poco a poco, sus vecinos comenzaran a llamarle Paquito. A él no le disgustaba y le permitía un eslogan político muy juguetón: “Paquito, pa Quito”.

Cómo a todo abuelete, a Paquito le fascinaba recordar sus heroicas batallitas, tiempos pasados cuando su espíritu aguerrido rindió tributo a la gloria patria. Y la Patria, generosa con sus héroes, supo premiar sus meritorios actos bélicos, con un cargo administrativo de relumbrón, donde poder acomodar su jubilación sin los amenazantes silbidos de proyectiles afeitando sus orejas.

Y en esas se hallaba Paquito, llevando una vida sin sobresaltos, respetado y querido por todos. Cada mañana recorría, sentado en la parte trasera de su auto oficial, escuchando, en la radio, a Diego Oquendo, el camino de su casa a su despacho.

Cómo correspondía a su abolengo, Paquito pertenecía desde hacía tiempo a un Club Social de mucha tradición en la ciudad: El prestigioso “Club Naranja”. Siguiendo el ciclo de vida de este tipo de Clubs, con el tiempo había perdido lucimiento y sus requisitos de entrada, antaño exquisitos y exclusivos, se habían ido rebajando para compensar la desaparición de viejos socios con la sangre renovada de nuevas generaciones. Donde antes se solicitaba una probada trayectoria ideológica respetuosa con los valores programáticos establecidos en los legendarios estatutos del Club Naranja, ahora existía un solo casillero:

“¿Es Ud. de Izquierdas?” Si/NO; seguido de un casillero adicional para los que habían respondido que No con la siguiente pregunta: “¿Ni siquiera un tantito así?” SI/NO; y una última alternativa para los que seguían insistiendo en No: “¿Apoya Ud. a la Selección Nacional?” SI/NO.

Un “sí” en cualquiera de los tres se había convertido en el único requisito, y aún así se hicieron excepciones. El resultado, como no podía ser de otra manera, fue la entrada de morralla que había falseado sus títulos académicos, escoria que había sido expulsada de otros clubs, en fin, lo que cabía esperar.

A Paquito le molestaba esto, pero no le paraba demasiada bola al Club. Siempre pensó que era más lo que ganaba el Club con su presencia, que lo que el Club le aportaba a él.

Un buen día, en el trayecto, le sorprendió ver una larga fila de personajes muy conocidos, muchos de ellos miembros del Club Naranja, haciendo fila frente a la sede social de un nuevo Club, el Club Verde. Le pidió al chofer que parara un instante y se bajó a preguntar.

Ramiro, un conocido socio del Club Naranja, le saludó desde la distancia, sonriente, alzando el brazo:

“¡Paco! ¡Paquito! Acá. ¡Vente pa cá!”

Paquito se dirigió al lugar que le indicaba su buen amigo Ramiro.

“Qué bueno que por fin te animaste, Paquito. Hace tiempo que quería conversar contigo sobre este Club. Es muy importante que te afilies cuanto antes. Va a ser bien bacán, ya verás… Estamos casi todos…”

“Pero… ¿Y el Club Naranja?”

“Pendejada ñaño. Tú sabes que eso se dañó hace ratón. El naranja ya no sirve. Ahora lo “fashion” es el verde.”

Paquito le miraba sorprendido. Qué lejanos parecían los tiempos en que Ramiro le convenció sobre lo bueno que iba a ser para el Club Naranja asociarse con el Club RED de un tal “Lelo”. Que con esa alianza el Club resurgiría de sus cenizas hacia un nuevo amanecer. El mismo Ramiro le había expresado su desprecio por “esa aventura a ninguna parte” que era el Club Verde cuando apareció, apenas dos años atrás.

“Y ¿Qué piden acá?” preguntó Paquito.

“Poca cosa, nada que no podamos hacer.”

“Y ¿por qué van todos los de la fila con los pantalones en los tobillos?”

“Es parte del protocolo. No te preocupes. Además, es más fresco así. A mí me incomodaba mucho al principio, sobre todo para caminar. Parecía un pingüino y a veces tropezaba y me daba un trompazo… ¡Mira, mira ese…! ¡Jua, Jua! Menuda trompada se ha pegao el Arquitecto."

Efectivamente, un conocido Arquitecto azuayo se acababa de caer de morros mientras la fila avanzaba que más parecía el famoso documental, ganador del Oscar, sobre la migración antártica del Pingüino Emperador.

“Yo por eso he optado por la moda escocesa” prosiguió Ramiro mientras señalaba orgulloso su falda tableada a lo highlander. “¿Verdad que me parezco a Mel Gibson en Brave Heart?”

“Claro, claro, como dos gotas de Agua.”

“Ven conmigo que tengo un contacto en la puerta y seguro que, en cuanto les anuncie tu visita, se van a poner muy contentos y te van a dejar pasar sin esperar turno… Una cosa más, creo que uno de los jefazos de la franquicia internacional está hoy de visita. Yo ya le conozco, es un pana muy campechano. Te va a encantar. Lo único es que tiene algunas manías y le gusta que se siga un cierto protocolo con él.”

“¿A parte del tema de los pantalones tobilleros?”

“Si, pero no es nada, no te preocupes. ¿Tu recuerdas cuando fuiste al Vaticano y saludaste con el Papa?”

“Si claro.”

“Pues lo mismo. Le gusta que le saludes de la misma manera.”

“No entiendo… ¿Quiere que le diga Su Santidad?”

“No, hombre, no. No seas exagerado. Lo que quiere es que le saludes con el gesto del beso en el anillo.”

“¿Beso en el Anillo? ¡Ni hablar! Faltaría más.”

“Si ya lo hiciste con el Papa, ¿por qué te pones tan exquisito ahora? ¿Qué importará un saludo que otro?”

“Mira, no estoy seguro de querer pertenecer al Club. Yo con el Naranja tengo bastante. Le damos una buena manita de pintura a la sede y ya verás.”

“Que no, Paquito. Hazme caso. La sede naranja no tiene arreglo. Se cae a pedazos. Mira, no quería decírtelo, pero si no te cambias a tiempo te esperan años muy duros y, reconozcámoslo, no estás ya en edad de comenzar de nuevo. Olvida tus remilgos y hazme caso. Te va a gustar el Club Verde.”

Paquito quedó pensativo. No faltaba razón en las palabras de Ramiro. Él quería seguir en su cómodo despacho, a ver pasar la vida con ilusión pero sin sobresaltos.

“Me lo voy a pensar. Quizás en un par de meses.”

“No, Paquito. Tiene que ser ahora. Si no es antes del 28, las inscripciones quedan cerradas. Esta gente, además, no se anda con medias tintas: si no estás con ellos, te consideran su enemigo y van a por ti con todo lo que tengan. Hazme caso, Paquito, únete a nosotros.”

Y Paquito se unió al Club.

Meses más tarde, tras una disputa interna entre un tal Acosta y un señor Barrera, los del Club Verde sacaron de su puesto al viejo Paquito, después de rendirle, eso sí, un sincero homenaje, con reloj y placa conmemorativa, en agradecimiento por la lealtad y los servicios prestados.

jueves, 2 de octubre de 2008

DESAYUNO EN CARONDELET

Felicitaciones Sr. Presidente,

Ha tenido Ud. un gesto que le honra invitando a degustar las exquisiteces del desayuno preparado por el famoso Chef Belga, a la gente que busca empleo en la Av. Los Shyris.

No es que sirva de mucho, y a juzgar por las caras de algunos, convendría revisar la sazón del Chef, pero me parece uno de los gestos más presidenciables que ha tenido en sus casi dos años de Gobierno.

Le pido que no enturbie la dignidad del acto tratando de sacarle partido electoralista. Estas cosas quedan mejor así.

Observo que el evento no fue del todo espontáneo y tenían preparados discursos, pancartas e incluso un video del plan "Socio Trabajo", o como se llame, pero eso, también está bien.

Al paso que vamos, me temo que va a tener que ampliar el salón amarillo y poner al chef a sudar horas extras, porque su plan de gobierno no tiene aspecto de ser el más adecuado para generar empleo. Aun así, debo confesarle que el acto me ha parecido digno de elogio. En el fondo soy un blandengue sentimental.

miércoles, 1 de octubre de 2008

LA RAFI-CARD Y EL ARTÍCULO 117


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Había comprometido un post para cuando tuviéramos resultados oficiales. Dichos resultados no llegarán hasta que se haga el 100% del conteo de votos, y falta todavía, procesar las actas del extranjero y algo, muy poco, del oriente. Mientras éstos no sean oficiales, no se publicarán y, por tanto, tampoco entrará en vigencia el todavía Proyecto. Sin embargo, las cifras actuales permiten sacar algunas conclusiones ciertas.

Algún sabio dijo una vez que “las Elecciones ni se ganan ni se pierden, solamente se interpretan” y creo que resultará complejo encontrar un ejemplo más palpable de la inobjetable validez esta afirmación, que los resultados del referéndum del 28 de Septiembre. Los que se dejaron 900.000 votos en el camino hablan de “aplastante paliza”, y presentan a los que aumentaron su caudal de electores en 1,2 millones, como un equipo perdedor.

La crudeza de las cifras exhibe con impudicia un resultado muy pobre para una Constitución que pretende ser de todos y para todos:

De 9,8 millones de electores convocados, menos de la mitad, 4,7 millones, dieron su respaldo al proceso.

La matemática es una ciencia “pura”, inapelable, 2+2, aunque se embadurne de maquillaje, sólo puede sumar cuatro. La Constitución entrará en vigencia, a favor y en contra de todos, con su confusa redacción sujeta a interpretaciones mañosas, sus vacíos a pesar y por causa de su obesa articulitis, sus reconocidas barbaridades y sus indudables fallas horrorosas. Y todo eso, con un poco impresionante 64%. Un aprobado mediocre, con escasa brillantez, no parece un cimiento sólido para el cacareado “cambio de época en época de cambio”. Políticamente les servirá, pero, en mi opinión, 64-36 es un margen insuficiente para IMPONER un nuevo modelo ECONÓMICO. Hacerlo supone ignorar los deseos de UN TERCIO de los Ecuatorianos que merecen ser escuchados.

En realidad, lo que diga o deje de decir la Constitución, no importa tanto en un país que, tradicionalmente, le ha parado poca bola a sus Cartas Fundamentales, y van nada menos que 20. A nadie le era desconocido que el artículo que exigía dedicar a Educación un 30% del presupuesto general del Estado, era humillado a vista y paciencia de legisladores, fiscales, jueces y ciudadanos cada vez que el Ejecutivo de turno presentaba las cuentas del Gobierno. Mejor no hablar de la dolarización, que a pesar de ser una medida extremadamente beneficiosa para el país, era totalmente anticonstitucional y por tanto ilegal.

No sé por qué la nueva Constitución tendría que ser tratada de forma diferente a las anteriores. Peor con un presidente que tiene un record demostrado de irrespeto por las leyes, con especial dedicatoria a la Constitución bajo la cual salió electo. Desde el primer día, cuando no juró respetarla en la toma de posesión el 15 de Enero del 2007. Actitud irónica la de Correa, demostrando un escrupuloso respeto por el código penal, una ley jerárquicamente inferior a la Carta Magna, al evitar cometer perjurio en la toma de posesión de su cargo, y, simultáneamente, probar su premeditada y alevosa intención de violar la ley suprema del Estado con total desprecio por la misma. No nos quejemos, luego, si este tipo de No-juramento, se convierte en norma protocolaria el la toma de posesión de cualquier cargo público a partir de hoy.

El oficialismo ya ha irrespetado los principios que proponen en continuas ocasiones. El Artículo 115 prohíbe el uso de los recursos y la infraestructura estatales, así como la publicidad gubernamental, para la campaña electoral. Esto no sólo no se cumplió, sino que su manifiesto incumplimiento ha sido denunciado por los observadores extranjeros, en concreto por los procedentes de la Unión Europea, en su informe.

Menos mal que dichos observadores no estuvieron presentes durante los 18 meses de campaña perpetua, tendríamos un informe de proporciones enciclopédicas. No faltarían menciones sobre eventos absurdos como el infame episodio del derrumbe del “falso infiernillo”, la participación del Presidente en actos totalmente superfluos e innecesarios desde cualquier punto de vista que no sea puramente electoralista, (como las sospechosas entregas de cheques tamaño sábana a madres y hermanos de partidarios políticos), los recursos ocupados en cada una de las matinées sabatinas que, con luz y taquígrafos, sobrepasan la función estrictamente informativa de las actividades presidenciales y son actos abiertamente electoralistas a favor del movimiento del oficialismo, las cadenas televisivas producidas con recursos del Estado para ser usadas con fines tan dudosos como atacar a comunicadores sociales o distorsionar hechos evidentes.

Recuerdo cómo me molestaba ver los letreros de las obras públicas con leyendas como “Obra de León”, o “Lapenti Trabaja”, que invitaban a imaginarse la improbable escena del Sr. Prefecto del Guayas, en camisa interior y mono azul, sudando la gota gruesa mientras imprimía, con sus manos, gris asfalto sobre el carretero. Aquellos letreros acholados son meras travesuras infantiles comparados con las tarimas regalonas o los actos mediáticos con la imprescindible foto del mandamás de Carondelet.

El mismo uso del slogan de campaña de Alianza País (“La Patria ya es de Todos”) es un acto proselitista tan despreciable como si quisieran imprimir el logo de AP en el papel membretado de los ministerios.

Con ese bagaje a sus espaldas, cabe esperar que las restricciones al uso de recursos públicos con fines proselitistas tampoco se cumplan en próximas elecciones, pero esperaremos a ver que pasa.

Parece inevitable que el artículo 117, sin embargo, sea el primero en sufrir la violación flagrante de su texto, ya que indica que “se prohíbe realizar reformas legales en materia electoral durante el año anterior a la celebración de elecciones”. Textualmente, el 117 implica que, de realizarse elecciones en los próximos 12 meses, como parece que quieren hacer en Febrero o Marzo próximos, todas las reformas que plantea la nueva Constitución para la elección de dignidades, comenzando por la autorización a la reelección Presidencial (una evidente reforma legal en materia electoral) son FLAGRANTEMENTE ANTICONSTITUCIONALES, pues vulneran el Artículo 117.

Si así comienzan con éste, no me juzguen si no deposito excesivas esperanzas en que respeten los otros 443 artículos.


domingo, 28 de septiembre de 2008

FELICITACIONES SR. CORREA

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Ya tiene Ud. lo que tanto pidió: una Constitución que responde a sus deseos y a su modelo de Estado.

No tenemos los resultados oficiales que nos prometieron, pero no importa. Nunca dudé que el SI ganaría y sólo restaba saber por qué margen. Ya veremos qué pasa finalmente en Guayaquil, pero la aprobación en todo el Ecuador es innegable. De nuevo, Felicitaciones, Sr. Correa, la victoria es suya.


No me siento triste por el resultado, para mí no es una derrota: en la vida, uno aprende que a veces se gana y a veces se pierde, lo importante es haber luchado y sentirse orgulloso de la lucha.



Debo decirle que me siento muy decepcionado por su actitud. No me sorprende, pero igualmente decepciona, ver como desaprovecha las oportunidades que le brinda la vida para convertirse en el verdadero líder de TODOS los Ecuatorianos. Sigue Ud. empeñado en que haya vencedores y vencidos, yo sigo luchando porque sólo haya vencedores.


Hubiese sido hermoso reconocerle una victoria limpia, honesta, sin abusos, en buena lid. Ud. no quiso que fuera así, ya sabrá lidiar con su conciencia. El juego que nos propuso fue mañoso, pero eso es lo que Ud. quiso que fuera. Sin oposición, con un presupuesto ilimitado, con todas las instituciones a su favor, luchaba Ud. contra sus propios errores. Si no ha ganado por mayor margen, no culpe a los que estuvieron a favor del NO. Nada tuvimos que ver en ello, aunque nos hubiese encantado pensar que sí. Era Ud. contra nadie.


El 20% de sus propios electores, los mismos que hace 11 meses aprobaron ir a la Constituyente, Ecuatorianos que alguna vez creyeron en Ud., hoy, le dieron la espalda. No lo hicieron siguiendo los dictados de la oligarquía, la Iglesia ni nada por el estilo. Ud. lo sabe. Ud. fue quien los hizo cambiar de opinión en menos de un año. Medite por qué.

El voto de la mayoría puede legitimar un mal texto, pero, en ningún caso, lo hace bueno. La Constitución que acaban de aprobar era igual de mala ayer que hoy, así que no pida mi adhesión al texto, que no la tendrá. Mientras continúen los atropellos y los errores, espere mi posición crítica, porque allí estará. Créame que también defenderé con vehemencia las medidas que considere acertadas, si las toma.

Le pido que me demuestre que estoy equivocado, que me pruebe sin excusas que su modelo sirve para llevar al Ecuador por la senda del progreso. NO tendré problema alguno en hacerme su más acérrimo defensor.

De la misma forma, le pido que, si se demuestra que el camino es errado, no se empecine de manera tozuda en seguirlo a ciegas, y tome, con humildad, las decisiones que sean necesarias para corregirlo.

Le reitero, por tercera ocasión, mis felicitaciones. Ya tiene en su manos un documento que le da tanto poder como responsabilidad. No abuse de él. Aprovéchelo por el bien de TODOS.



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