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lunes, 17 de noviembre de 2008

TORPEZAS CON LA DEUDA... ¿O NO?


Metida en el cuello de Obama me recuerda a Humberto Mata.
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Imaginemos el siguiente escenario:

Los accionistas de una compañía contratan a un gerente, a quien le otorgan plenos poderes, para que la maneje. El Gerente contrata a un numeroso grupo de colaboradores para tareas administrativas, y, con pleno conocimiento de los accionistas, negocia con un banco, un crédito, para la Empresa. Los intereses son altos, pero con ese crédito, se espera que la Empresa realice inversiones necesarias para modernizarse. Más de la mitad del crédito se utiliza para pagar al personal contratado, y, con la otra mitad, El Gerente compra unas maquinarias aparentemente buenas, bonitas y baratas.

Termina el contrato del Gerente y los accionistas ponen a uno nuevo en el cargo. El nuevo aumenta el personal administrativo, con la excusa de que los necesita para auditar la gestión anterior. Los auditores descubren que las máquinas adquiridas son Chimbas y se dañan continuamente. Además, hay serios indicios de que el antiguo Gerente se ha metido al bolso una cantidad importante de dinero.

Llega el plazo de pago de las cuotas del crédito y el nuevo gerente dice que “No va a pagar porque la deuda, a todas luces, es ilegítima.” ¿Qué creen que haría el banco? ¿Qué tienen que ver, por ejemplo, los depositantes de ese banco, cuyos ahorros fueron utilizados para prestárselos a esta Empresa, y que, si dicha empresa no paga, perderán su capital? ¿Qué pensarán los otros bancos si alguna vez, cualquier otro gerente de esa Empresa viene a solicitarles un crédito?

Lo lógico sería que, en caso de descubrirse alguna anormalidad, ilegalidad o falta de legitimidad en la adquisición de la deuda, los accionistas tomasen acciones legales en contra del causante del perjuicio: el antiguo gerente; pero nunca dejar de pagar la deuda. Supongamos que, además, en las investigaciones se averigua que un funcionario del banco, también se llevó algún dinero en la operación a cambio de acelerar el proceso de entrega del crédito. Incluso en ese caso, no se debe dejar de pagar la deuda.

Por añadirle picante al asunto: imaginemos que se descubre que el nuevo Gerente tiene una relación de amistad con unos vendedores de seguros que están negociando unas pólizas con los depositantes del banco, muy costosas, para que, en caso de que la Empresa no pague, estos depositantes estén protegidos y al menos no pierdan el valor del capital prestado. Supongamos que, también, es ñaño del alma de un financiero venezolano que se dedica a comprarle cartera a los bancos, con un descuento considerable. ¿Creen que el juez internacional que tome a cargo la segura demanda del banco en contra de la Empresa, no tendrá en cuenta estos datos a la hora de decidir su sentencia?

Pongamos otro ejemplo sencillo: Ud. se quiere comprar un vehículo. Saca un crédito en su banco por $20,000 y con ese dinero se va al concesionario y adquiere el auto. A los 3 ó 4 meses descubre una falla, aparentemente de fábrica, en el carro. Cuando le llega la letra correspondiente al pago de ese mes, le dice al banco que no va a pagarla hasta que le llegue el informe del mecánico, que resulta ser el cuñado del afectado, a ver si la falla es de fábrica, cómo parece, o de mal manejo, como alega el concesionario. ¿Qué creen que hará el banco?

El manejo de la situación del default técnico en que ha incurrido el Gobierno Ecuatoriano refleja una torpeza preocupante. Evaluemos los posibles resultados:

1.- EL INFORME DE AUDITORÍA DECLARA QUE HAY IRREGULARIDADES Y QUE LA DEUDA ES ILEGÍTIMA: EL GOBIERNO DECIDE NO PAGAR. La situación sería gravísima por varios motivos:

el primero, porque la comisión auditora no es imparcial, sino que forma parte del Gobierno, con lo cual, su informe será, invariablemente, cuestionado.

El Segundo: declarar ilegítima la deuda no significa, necesariamente, que sea ilegal. En cualquier caso, el informe es sólo eso, un informe, no una sentencia que permita eximir al Ecuador de su obligación de pago adquirida. Es muy probable, además, que dicho informe esté repleto de mucha carga ideológica y moralina, pero sospecho que, técnicamente, será complicado demostrar que los acreedores hayan incumplido su parte del contrato. Consecuencia: Demanda internacional, posible congelamiento de intereses ecuatorianos en el exterior, dificultades de financiamiento externo público o privado.

2.- EL INFORME DE AUDITORÍA DECLARA QUE NO HAY IRREGULARIDADES Y EL GOBIERNO PAGA. Se produce un perjuicio para el Estado en el valor de los intereses generados con la moratoria. Con el antecedente de los pativideos, se generarían graves sospechas sobre la seriedad y los intereses creados por parte del Gobierno, generando desconfianza en el exterior a la hora de calificar al Ecuador como sujeto de crédito.

En ambos casos, el manejo del asunto ha sido sospechosamente torpe. Lo más apropiado hubiera sido, pagar el vencimiento y, una vez que se tenga el resultado de la auditoría, denunciar a los culpables e iniciar las acciones legales correspondientes.

En estos delicados momentos de crisis mundial, dónde no sería descabellado pensar que el Gobierno necesitara acudir a los mercados financieros para cuadrar el presupuesto, la gestión de este pago sólo puede tener dos explicaciones posibles: o se ha pecado de estúpidos, o existen intereses ocultos en la operación. Hay una tercera posibilidad: que este paso se haya dado basando la decisión en encuestas de popularidad que hayan demostrado que una medida populista del estilo de “No pagaremos la deuda a los Malvados Acreedores que ahogan al Pueblo” pueda atraer una importante cantidad de votos; pero, bien analizado, se concluye que esta tercera posibilidad, en realidad, no es más que una variante perversa del pecado de estupidez.

P.S. Se me ocurre que hay indicios de ilegitimidad e ilegalidad del uso de nuestros impuestos durante innumerables gobiernos hasta hoy. No me hace falta, siquiera, pedir informes, pues el desastroso manejo resulta evidente. Supongo que, para mantener coherencia en su actuar, al inquilino de Carondelet no le importará que, a partir de hoy, deje de cancelar mis obligaciones tributarias y, alegando el uso ilegítimo de mis impuestos, me declare en insumisión fiscal ¿verdad?

Quizás sea un buen momento para revisar los entrañables videos del recuerdo...



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