lunes, 30 de noviembre de 2009

BOFETADA AL CASTROCHAVISMO

Desfilando a finales de Mayo ante los Milicos, esta vez no en pijama...


En el 2005, con una participación de apenas el 52,90% del electorado, el Cretino Oligarca Manuel "Mel" Zelaya, se hacía con la Presidencia de la República de Honduras con 999,006 votos, de un padrón de 3,988,601 electores. Las matemáticas son, a veces, tan crueles como inevitables. La victoria de Mel significaba que con apenas el 25,04% de los electores cualquier cretino podía llegar a dirigir los destinos de una nación entera. No es de extrañar, entonces, que los Hondureños hubieran decidido protegerse de esta posibilidad, limitando el daño potencial del cretino de turno a un sólo periodo de 4 años improrrogables. La historia se ha encargado de demostrar su innegable buen criterio a este respecto.

El sinvergüenza de Zelaya, exponente de una larga tradición de vivos criollos que ha promulgado su internacionalismo por todo el continente, no demoró demasiado en convencerse de su propia incompetencia como gobernante, (aproximadamente un minuto antes de que sus compatriotas lo hicieran), así que, con la oreja caliente del aliento a arepa podrida del socialismo bolivariano, decidió extender sus peludos muslos al amante caraqueño, y mutar en crisálida socialista entregando la soberanía de su país a cambio de migajas petroleras. Muchos hondureños creyeron ver en la actitud de Mel un gesto patriota: haciéndole ojitos al castrochavismo, Honduras se beneficiaba de precios de combustible subsidiados en una época en la que el oro negro alcanzaba los $140 por barril, amenazando no tener techo. De hecho, inicialmente ese fue el discurso del urgido Zelaya ("Urge Mel" fue su slogan de campaña) en círculos privados donde se burlaba del fantoche que tiraniza Venezuela. El problema de Mel, metido hasta las cachas en las felonías chavistas, fue que el Castrochavismo del Siglo XXI exige lealtades que van más allá de adornos para la galería.

Precisamente en uno de esos vergonzantes tours habaneros para rendir pleitesía al dictador Cubano, que exige el Chavismo para ganar puntos en el Club de los Cleptocratas Sin Fronteras, Mel reconocía estar imposibilitado de prolongar su legislatura. De hecho Fidel reconoce haberle dicho que esa limitación a 4 años "no le ofrece al líder de un país ni siquiera un segundo, en busca del Estado Eficiente, que cualquier sociedad necesita hoy más que nunca". A juzgar por los resultados de los últimos 50 años demostrándole al mundo lo que él entiende por Estado Eficiente: aquel que, obligando a su pueblo a humillarse y rendir sus libertades ante el yugo purulento de la Revolución, reparte miseria para todos menos para la gerontocracia dirigente; 4 años no son nada en una pesadilla de 5 décadas bajo la bota de Fidel.

Por eso, cuando el círculo íntimo del Chavismo le presentó la manzana envenenada con la fórmula del golpe de estado encubierto que tanto éxito les rindió en latitudes tan dispares como Bolivia o Argentina, Mel, en una alarde de funambulismo político común a los de su especie, no dudó un sólo instante en lanzar sus desesperadas dentelladas caninas, traicionando a su partido, a su electorado y a la ciudadanía Hondureña, sobre el fruto del manzano bolivariano.

Convencido por los cantos de sirenos que acudían prestos a San Pedro Sula, con patiministros incluídos, que tenían el descaro y la desvergüenza de declarar, ignorantes o conociendo la flagrante violación de la Constitución Hondureña que aquello suponía, que se encontraban en Honduras para asesorar al Cretino (sinceramente:, qué bien le calza ese adjetivo) de Zelaya nada menos que en la preparación y convocatoria de una Asamblea Constituyente de Plenos Poderes, el depuesto presidente se relamía el bigote pensando en encementar su nalga al sillón presidencial.

Afortunadamente, el bravo pueblo Hondureño y sus Instituciones democráticas no se rindieron ante los arreones golpistas del castrochavisnmo zelayista y buscaron, con mayor o menor acierto, librarse, como quien extirpa a una sanguijuela, de la lacra que avizoraban.

El camino no ha sido fácil. La mafia bolivariana guarda secretos inconfesables de muchos dirigentes regionales y, al estilo de Don Corleone, estaba dispuesta a exigir el retorno de favores. El fulgor de la fanaticada castrochavista por instantes nubló el criterio del titubeante y complaciente foreign office de la administración Obama, en aquel entonces ofuscado en una línea penitente, arrodillándose de confesionario en confesonario, en las plazas tradicionalmente hostiles al país del Norte.

Las elecciones del domingo son una enorme lección de civismo por parte del pueblo Hondureño. Participación del 62% del electorado, casi 10 puntos más que en el 2005 a pesar del crecimiento del censo (749,000 nuevos votantes), las amenazas zelayistas de caotizar la jornada (con actos terroristas previos) y la petición expresa de la abstención (en una burda maniobra para endosarse el tradicionalmente elevado abstencionismo) por parte del cretino (insisto, pocos personajes personifican un concepto con su imagen cómo Mel y el Cretinismo) asilado en la embajada carioca.

Por cierto, infame y apestoso el papel de Brasil en todo este espinoso asunto. Patinazo resbaladizo pero previsible el de las franquicias castrochavistas al unísono, con especial batacazo del mandamucho pro témpore que, a pesar de que tanto Perú como Colombia habían declarado previamente a los comicios del domingo, que reconocerían los resultados, se aventuró a declarar que la UNASUR no reconocería la elección. Batacazo descomunal , sin duda, el de la diplomacia ecuatoriana en este papel, que pone un dramático certificado de defunción prematura al bisoño organismo internacional, demostrando que, cuando se ceden responsabilidades a ineptos e incapaces, el resultado más previsible de sus gestiones es el ridículo espantoso adornado con debacle institucional sin descartar, en ocasiones, altas dosis de escarnio público internacional.

Llamativo, también, el desastre diplomático del Gobierno Español que dirige Rodríguez Zapatero. Muy torpe, como siempre, la gestión de ese impresentable Ministro Moratinos, que de tanto estrechar las peludas zarpas ensangrentadas de los dictadores más pertinaces, ignorando a los que luchan por la libertad de sus pueblos, parece destinado a entrar, con loas guturales, al calor de un coro de trombones flatulentos, en la cloaca de la historia.

Por mucho que pataleen y se revuelquen en el fango que ellos mismos se encargaron de enlodar, los castrochavistas y sus franquiciados han salido derrotados por el valeroso pueblo hondureño que, en una lección de civismo e hidalguía, le han demostrado al mundo que el cáncer chavista que parecía haber hecho metástasis en algunos lugares de latinoamérica, puede curarse y que la estrategia perversa de pervertir la democracia para perennizar el fracasado, hambreador, miserable y totalitario modelo castrista camuflageándolo de legitimidad plebiscitaria, ya no será aplicada sin resistencia en ningún otro país de la región.

El camino que le espera al nuevo Gobierno de Honduras no es fácil. No me cabe duda que los derrotados del castrochavismo ya están planeando cómo caotizar la frágil economía Hondureña financiando revueltas, insurgencia y atentados, pero, tras la lección de estos meses y, en especial, el ejemplo de civismo del domingo pasado, estoy seguro que el aguerrido pueblo de Honduras hará frente a esos retos con hidalguía, responsabilidad, unidad, orgullo y respeto por sus instituciones.

lunes, 23 de noviembre de 2009

MARCHA CONTRA LA LEY MORDAZA



Los Apagones conspiran contra la difusión de ciertos Eventos...

Por la Libertad de Expresión
y TU Derecho a Elegir:
Pasa la Voz.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

2012: MENSAJES DE LA PELÍCULA



Antes de nada, quiero advertir a los lectores del post que éste puede contener información sensible sobre el argumento de la película 2012, y las reflexiones sobre la misma podrían alterar la forma en que aquellos que no hayan visto el film, aprecien el mismo. Mi sugerencia es que vean la película y luego revisiten el post para tomar una posición sobre lo acá comentado. Hecha la advertencia, no me culpen luego si alguno decidió hacer caso omiso de la indicación.

Debo confesar que hacía tiempo que no acudía una sala de cine: sinceramente, en este mundo maravilloso, donde las leyes del mercado y el libre comercio han puesto ante nosotros una cantidad, prácticamente ilimitada, de alternativas de ocupación de nuestro tiempo, donde la tecnología empodera a los individuos hasta niveles nunca antes imaginados (aunque todavía, en mi opinión, insuficientes) y podemos muscularizar nuestros cerebros en el libre ejercicio del pensamiento crítico e informado, la idea de ocupar 2 horas 38 minutos en una butaca incómoda, en compañía de los olores y ringtones de 83 desconocidos, cayendo en la tentación de los hidratos de carbono y las grasas sobresaturadas a precio de escocés añejado, no resultaba demasiado atractiva. Añádanle la inevitable hora de trayecto ida y vuelta más la posibilidad de presenciar un bodrio indigerible, y entenderán mis razones para contribuir con la espantada de espectadores que dicen que sufre la industria del celuloide.

En cualquier caso, una excelente campaña viral en internet, con un tráiler espectacular,



y la significativa posibilidad de disfrutar de efectos especiales de última generación en una pantalla de dimensiones imposibles para la humildad de mi morada, más la persuasiva insistencia de mi esposa, fueron argumentos suficientes para embarcarme en la aventura del cine en una noche entresemana.

La película es facilona pero entretenida… se deja ver, como cualquier otro “disaster movie”. También como cualquier otro “disaster movie” incluye mensajes, moralinas, mojigaterías, discursitos y supuestas enseñanzas sobre los “valores” del género humano: solidaridad, hermandad, sacrificio y toda la parafernalia del arsenal del buen moralizador hollywoodiense.

Hollywood, siempre atento y pendiente de las tendencias de opinión pública, pero aún más atento y dispuesto a generarlas, ha participado, alquilando su talento, en la consolidación de agendas políticas diversas. Durante la Segunda Guerra Mundial, las películas ensalzaban hazañas bélicas con actos de sacrificios heroicos, la progresía aprovechó el rechazo a la guerra de Vietnam para colocar sus guindolas supuestamente antimilitaristas con excelentes ejemplos en Apocalypse Now, Platoon, con tanta facilidad como se rindieron al patriotismo "demoledoramente encantador" de Rambo.

Con el paso del tiempo, las películas bélicas fueron perdiendo interés y pasamos a la fase de los disaster movies, que tiene diversos subgéneros de acuerdo a la localía de su ámbito de influencia: Tenemos los desastres focalizados (como Aeropuerto, The Towering Inferno…), Regionales (Volcano, Dante’s Peak, Earthquaque, Twister...), o Planetarios (Day After Tomorrow, Armageddom, Deep Impact, Independence Day…) que podían tener variantes de acuerdo a si la amenaza era natural, provocada por el hombre, o de origen extraterrestre.

2012 pertenece al grupo de la referencia a desastre planetario natural.

Debo reconocer que me sorprende, y agradezco, que no se haya caído en el discurso, socorrido y maniqueo, de los perversos efectos de la acción humana sobre el futuro planetario (supongo que Roland Emmerich, el director, tuvo suficiente con The Day After Tomorrow), y hayan buscado las causas del desastre en un origen ajeno, impredecible y, sobre todo, alejado de la influencia del ser humano.

También hay un componente que no esperaba de una película del mismo director de Independence Day, pero que no me sorprende en absoluto: en 2012 Estados Unidos no es el salvador del planeta. Hasta ahora, casi la totalidad de las películas de Desastres eran una especie de panegírico a favor de Estados Unidos. Uno salía del cine con una frase en la mente: “Thank God we have the Gringos” (Gracias a Dios, tenemos a los Gringos). Siempre eran ellos los héroes que salvaban el planeta con sacrificadas misiones espaciales (Armageddom), o intraterrestres (The Core), o con el ingenio inagotable de sus intelectuales y el valor de sus tropas (Independence Day). En esta ocasión, y completamente acorde con las preferencias de la Era Obama, los gringos no son los mesías acostumbrados, aunque participan del evento, como cabría esperar.

Estoy seguro que disfrutaría mucho más del cine si no fuera tan escéptico, siempre dispuesto a sacarle la punta a todo, percibiendo tramas que para mí son evidentes pero que al ojo del espectador inocente pasan desapercibidas. Pero es que, desde la perspectiva de la experiencia, en el concepto del filósofo español Ortega y Gasset, cada quien debe reconocer que es uno y su circunstancia, y las cosas no son siempre, o casi nunca, lo que parecen.

Por eso a mí me molesta ver la “corrección política” de 2012, presente en detalles como la destrucción del Vaticano: Me pregunto cual habría sido la reacción del mundo Islamista si lo ofrecido en pantalla, en lugar de católicos aplastados por la cúpula de San Pedro cayéndoles encima, hubiera sido el desmoronamiento de la Meca haciéndose pedazos cayendo sobre miles de fervorosos fieles, aplastados por los escombros, mientras rezaban versos coránicos. Supongo que la audacia hollywoodiense no llega a tanto. Tampoco me convence el guiño cómplice a China, aunque con matices tibetanos, en el elogio de su capacidad como colectivo industrial.

Sin embargo si rescato la crítica al Estado como concepto, su incapacidad para hacer lo que verdaderamente se supone que debe hacer: servir a los ciudadanos, y la denuncia de su verdadero objetivo: crecer y perpetuarse como organismo. El Estado busca sólo la defensa de sí mismo, como concepto, como entidad. La carroña de los líderes políticos decidiendo qué debe saber la población y cuando; eligiendo quien sobrevive y quien no, los protocolos de acción y respeto a la jerarquía para casos de ausencia del Jefe de Estado, son ejemplos patentes, y patéticos, de la verdadera función del Estado como realidad tangible: su propia supervivencia.

En algún momento de la película se intenta, a mi juicio sin éxito, hacer una crítica contra el poder del dinero (los multimillonarios pueden comprar su ticket a la supervivencia), pero ese detalle no es otra cosa que la manifestación de la realidad del poder del Estado como monopolio y origen de la corrupción: Si a cualquiera de Ustedes le filtraran información sobre el fin del mundo, ofreciéndole una posibilidad de salvar su vida y la de sus seres queridos a cambio de silencio y un dinero que si tiene, ¿la rechazaría?

El Estado siempre estará dispuesto a sacrificar a los ciudadanos, en nombre de un supuesto “bien común” que no es otro que su propia Supervivencia como Estado. Por eso no dudará en sacrificar vidas en conflictos absurdos. Jamás tendrá reparos “morales” o “éticos”, porque el fin siempre justificará los medios. ¿Qué importa la vida de individuos dispuestos a sacar a la luz pública la información, comparada con la supervivencia de la Raza Humana? El Estado debe asegurar su propia supervivencia porque se ve como la única representación de la sociedad, se viste a sí mismo, y convence a los ciudadanos, de una irreal legitimidad para ser depositarios de imaginarios derechos aparentemente superiores a los del individuo.

El final de la película, intenta dejar al espectador con una sensación de esperanza. Sin embargo, en mi opinión, tratar de imaginar la nueva raza humana resultante de los individuos seleccionados a dedo por el Estado, para ser los supervivientes que deban hacerla resurgir de su casi extinción, más parece el comienzo de una película de terror.

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿SALAZÓN O INCOMPETENCIA REVOLUCIONARIA?



Todavía retumbaban en mis oídos las indelebles palabras del mandamucho durante la transmisión del último Ecuador-Uruguay cuando, cerca del minuto noventa, no nos pitan un penal a favor..., protestas, desesperación, contragolpe Uruguayo y, ¡púchicas!, penal en contra. Forlán, que debe ser imperialista ya que no parecía enterado que la Revolución Ciudadana está en Marcha, la pegó impecable y no falló. 1-2 en contra y fuera del Mundial...

Esas mismas palabras vuelven a sonar, hoy, más unidos que nunca: "Lo que brilla con luz propia, nada lo podrá apagar..." y ¡chuta!: EL APAGÓN... Y no un apagón cualquiera, racionamiento eléctrico con 7 a 9 horas de apagones todos los días y ni se sabe por cuantos meses...

Tanto discurso de manos limpias y revolucionarios angelicales y, ¡zaca! su propio hermano metido en contrataciones turbias, su hermana con el gorrito charro en empresas truchas, su profesor pidiendo diezmos en la super de compañías, su amigo querido, de los de querer de verdad, metido a dueño de circo con aguerridos comecheques
(no se pierdan el audio en su detención)

a sus flancos, el ideólogo de la nota con doble cédula y viceministros de íntimos con torturadores y secuestradores narcoterroristas, ¡fuuuu!, esto no puede ser sólo coincidencia.. pa mí que este man se saló, de ahí debe ser lo de hacerse la limpia chamánica aquella junto al Evo... lástima que no haya funcionado...

Y es que, empeñado en desaparecer los vicios de la partidocracia, Correa consultó su libro de título adefesioso y poco imaginativo y vio que, en los últimos 15 años de Larga noche Neoliberal, la luz eléctrica no dejó de iluminarnos.. (claro, como era de noche...), así que debió pensar: "Mmmm, cuidado vayan a confundirme con la partidocracia que no tenía apagones, ¡eso jamás!."

¿Qué otra explicación le ven a decidir que, en los últimos 3 años, era mejor priorizar la compra de un avión de paquete para viajar cómodo; despilfarrar en publicidad como nunca antes; comprar armamento ruso, iraní o brasileiro; viajar a Honduras a promocionar violaciones de la Constitución de aquel país (y, más tarde, a defender al cretino delincuente que se dejó calentar la oreja y pretendía ejecutar un Golpe de Estado violando la Carta Magna que había jurado defender); montar y mantener 42 ministerios repletos de burocracia; gastar en cientos de cadenas sabatinas de autopromoción; financiar el cabaret de las primarias en Alianza País; comprar manteles congresistas; amistarse con Chauvín y financiar sus cuestionables operaciones de frontera; atacar a Guayaquil; recomprar deuda; promocionar y homenajear Ministros con dos cédulas; tolerar y visitar en la prisión a Ministros que acolitaban a viceministros que comían cheques; viajar continuamente a Cuba y Venezuela; montar CDRs; anticipar el 75% a contratistas de los de a dedo; gastar cientos de millones en hacerse una Constitución redactada por Vicianos Españoles y aprobada por alzamanos, metededos complacientes, con construcción de edificio, ya abandonado, monumento al despilfarro y el totalitarismo plebiscitario incluido?

40,000 millones de dólares después, resulta que, en 3 años, a ninguna mente lúcida se le pasó por la cabeza la idea que tal vez, porsiaca, podría haber sido conveniente invertir en mantenimiento de la generación termoeléctrica existente, dragado de paute, inversiones en proyectos pequeños intermedios para ir completando el suministro hasta que se inauguren los megaproyectos.

Pero no, ¿para qué? Esas eran prácticas de los gobiernos corruptos que saquearon al Ecuador. En la Revolución Ciudadana es mejor esperar a ver si llueve en el último momento y, si no llueve, echarle la culpa a los gobiernos anteriores, al cambio climático provocado por los Gringos y al difunto Febres Cordero, en fin, añadan la prensa al listado de presuntos culpables y tendremos el plantel de sospechosos habituales al completo.

Sin embargo, conviene hacer un pequeño recuento de algunas falacias interesantes que el apagón, oh ironías del destino, ha terminado de iluminar:

1.- LOS APAGONES SON CULPA DE LA REDUCCIÓN DEL GASTO PÚBLICO DEL PASADO.
Falso. Lo que ha impedido un desarrollo sostenible y fiable de generación y distribución de electricidad en el país ha sido el intervencionismo del Estado.

En los países capitalistas, donde el Estado NO INVIERTE EN INFRAESTRUCTURA DE GENERACIÓN O DISTRIBUCIÓN, rara vez se producen apagones y NUNCA se hacen racionamientos.

El Racionamiento, de TODO (alimentos, agua potable, vestimenta, servicios básicos, y empleo, no sólo de suministro eléctrico), es una característica INEQUÍVOCA de los regímenes ESTATISTAS, generalmente de IZQUIERDAS, Socialistas y Comunistas.

En Chile, un país que, comparado con Ecuador o Venezuela, no dispone de importantes recursos hídricos, multinacionales Españolas como Iberdrola y ENDESA se encargan, reguladas por el Estado, de la Generación. Rara vez hay apagones y, cuando los hay, suelen ser culpa de la red de distribución que, en parte, continúa en manos de empresas públicas o mixtas.

En Ecuador se ha impedido el desarrollo de proyectos privados de generación hasta llegar al extremo de la mañosa Constitución de Montecristi en donde se declara el sector como estratégico y, por tanto, cualquier empresa o particular que quisiera invertir en generación tiene que, obligatoriamente, asumir todos los riesgos para luego darle el 51% al Estado. Un panorama poco alentador para las inversiones fruto, sin duda, de ineptitudes y corruptelas en Gobiernos anteriores , pero, también sin lugar para la duda, empeorado por el desgobierno de la Revolución Ciudadana y su adiposa y estatizante Carta Magna.

2.- EL CULPABLE DE LOS APAGONES ES EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Falso. Sequías como la actual se han dado en el pasado, y se darán en el futuro. Hablan de la mayor sequía de los últimos 45 años, lo cual indica que, al menos hace 9 lustros, existieron periodos de sequía peores que el actual. Siguiendo la lógica del infantilismo ecologista, ¿cabría deducir que, durante estos 45 años de menor sequía, el cambio climático estaba mejorando las condiciones de pluviosidad? ¿En qué quedamos?

Lo cierto es que, sin negar efectos de cambio climático, en lo que se refiere a escasez de lluvias, mucha mayor influencia tienen la deforestación y el impacto de los embalses realizados para llevar a cabo proyectos hidroeléctricos, que la huella de carbono del primer mundo.

Adicionalmente, no es culpa del cambio climático que no se haya completado la obra de Mazar, ni ha sido el aumento de temperatura de la tierra el que ha impedido que se hiciera la draga en Paute en los años del Correísmo.

Se podría argumentar que el cambio climático ha podido ser el causante, además, de un cierto incremento del caudal de algunos ríos al derretir los glaciares andinos como los del Chimborazo o Cotopaxi.

Tampoco fue el Cambio Climático el que decidió, a pesar de los múltiples informes contrarios al proyecto, acelerar la entrega de la central San Francisco, ni por supuesto podemos culpar directamente al cambio climático de las cenizas del volcán Reventador (y del Tungurahua) que se depositan en las aguas que fluyen hacia la central, taponando las turbinas.

En absoluto es el cambio climático el responsable de que existan 500 MW de generación térmica instalada que no se pueden usar en estos momentos por falta de mantenimiento. Han tenido 3 años y miles, literalmente, miles de millones de dólares a disposición para haberlo hecho y se ha priorizado crear Ministerios Innecesarios para colocar la correspondiente cuota de adulones, mantener empresas DEFICITARIAS como ALEGRO, EL TELÉGRAFO, GAMA TV, ECUADOR TV, etc., antes que hacer simples mantenimientos.

3.- LA SOLUCIÓN SON LOS PROYECTOS FARAONICOS.
Falso. Los proyectos tipo Coca Codo Sinclair, (por cierto: todo ese bochornoso, y muy sospechoso, espectáculo, visita de la Kirtschner incluida, de asociarse con los Argentinos, para después de varios meses darse cuenta de la, previamente denunciada, incapacidad de éstos para llevar a cabo tal proyecto fue de Rypley), aparte de ser exageradamente costosos para asumirlos por un país con tantas necesidades sin atender como el nuestro, tienen un elevadísimo impacto medioambiental, con dramáticas modificaciones de ecosistemas endémicos con resultados impredecibles.

La verdadera solución, desde hace muchos años, pasa por fomentar proyectos PRIVADOS de generación y distribución, de tamaño pequeño y mediano, capaces de entregar, sumando, energía al anillo de interconexión; eliminar la unificación de precios, privatizar lo ya existente con licitaciones internacionales abiertas, eliminar la legislación que regula los sectores "estratégicos" obligándolos a ser públicos o de mayoría estatal, atacar seriamente el problema de las pérdidas negras y empoderar a los gobiernos locales para que puedan concesionar el servicio de distribución y proyectos de generación a nivel municipal y provincial.

Desgraciadamente, nada de esto sucederá, tendremos que seguir rezando a ver si llueve, mientras éste y futuros gobiernos seguirán metiéndonos el dedo buscando sospechosos a quien adjudicarle la culpa de su propia incompetencia o salazón...

No se pierdan éste video (Gracias fernando por el Link)


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